El desafío de la sanidad está ahora en manos de Obama

 

Obama tendrá que enfrentarse a un sistema de salud que cada vez consume más dinero y llega a menos gente (47 millones de personas sin seguro médico). Además,
entre los cambios anunciados, se encuentra el refuerzo de la investigación del cáncer, el autismo y las células madre.

Obama sabe bien lo que significa no tener un seguro médico en Estados Unidos. Su madre, enferma de cáncer, murió a los 53 años sin que el seguro abarcara los
gastos de su enfermedad. Un caso representativo que se suma a otros 47 millones de personas que en la actualidad no tienen acceso a la sanidad americana. Un modelo sanitario con base en
el negocio donde los perjudicados son siempre los pacientes y los beneficiados las empresas. Los estudios realizados al respecto indican, además, que de no tomar medidas
oportunas la cifra de personas sin acceso a la sanidad se incrementará sustancialmente en un futuro.

Aunque su célebre eslogan «Por el cambio» pretenda renovar la esperanza de muchos estadounidenses, lo cierto es que por el momento en cuanto al modelo de sanidad, no
serán posibles grandes cambios en su sistema. La sanidad americana seguirá siendo mayoritariamente privada, al menos durante unos años. Obama opta por la subida de
impuestos para paliar ese déficit de cobertura médica y tratar así de incluir a las máximas personas posibles. Y es que cambiar un modelo sanitario en un
país donde la cobertura médica aún se considera un privilegio y no un derecho por algunos sectores, no sólo necesitará un gran esfuerzo
político sino también social.

Entre los otros cambios mencionados por Obama, se encuentra un importante apoyo a la investigación en medicina centrándose especialmente en el cáncer, hasta el
punto de afirmar que duplicaría la financiación que hasta ahora se había destinado. Seguramente el fallecimiento de su madre y el cáncer que padeció
su abuela (recientemente fallecida) han influido de alguna manera en su propuesta.

Otra de las enfermedades sobre las que ha dado más importancia ha sido el SIDA y se ha pronunciado al respecto con la elaboración de un plan nacional contra este
síndrome. ¿Potenciará la abstinencia como método para prevenir las enfermedades de transmisión sexual y la aparición de embarazos no deseados
como lo hizo su antecesor (Bush) y como también deseó McCain? Parece muy improbable. Tras el rotundo fracaso de estas medidas y tras este cambio de aires
ideológicos seguramente volvamos a ver la promoción de los preservativos y los anticonceptivos como la mejor forma de luchar contra los anteriores problemas.
También Obama se ha manifestado varias veces a favor del aborto. Un tema especialmente delicado en los Estados Unidos y que le ha hecho recibir muchas críticas desde los
sectores más religiosos del país.

El cambio de aires ideológico también se notará entre aquellos dedicados al estudio de las células madre. Con el veto de Bush a la investigación de
células madre embrionarias (propuesta que había sido aprobada anteriormente por el Senado), el conocimiento en este campo había quedado en suspenso mientras se
potenciaba la investigación con células madre adultas. Obama anunció que está a favor de levantar el veto de Bush y a apoyar económicamente las
investigaciones pertinentes. Una medida que ayudará a indagar sobre el verdadero potencial terapéutico de las células embrionarias. Un potencial que había
quedado restringido por cuestiones religiosas en beneficio de las células madre adultas.

El autismo también ha recibido bastantante atención por parte de Obama. Anunció el apoyo a la investigación, diagnósticos y tratamientos en trastornos
del espectro autista y en fomentar una conciencia pública de las mismas. Para ello destinará mil millones de dólares a dicha tarea y tratarán de que las
empresas de seguros incluyan en su cobertura los tratamientos para el autismo.

En definitiva, no veremos a corto plazo un gran cambio en el sistema de sanidad, pero Obama parece dispuesto a fomentar la cobertura universal y en eliminar los lastres religiosos en
temas tales como el aborto, las enfermedades de transmisión sexual y las células madre embrionarias. Aunque con el nuevo presidente probablemente se den los primeros pasos
hacia una sanidad pública, aún pasará su tiempo hasta que la oportunidad de una verdadero sistema sanitario público en Estados Unidos aparezca en el
horizonte.

 

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