Los juguetes que vienen de Oriente
7 Gennaio 2009
Recomiendan buscar el distintitivo de conformidad europeo CE antes de comprar.
Cadmio, plomo, arsénico… Si los tres Reyes Magos de Oriente supiesen algunos de los tóxicos que contienen los regalos que van a traer a los niños esta noche,
seguro que se lo pensarían dos veces. Un informe de una organización ecologista de EEUU ha detectado niveles elevados de algunas de estas sustancias en uno de cada tres
juguetes analizados.
Éste es el segundo año que ‘The Ecology Center’, una organización con sede en Michigan (EEUU), analiza miles de productos infantiles para comprobar la calidad de
sus ingredientes. En esta ocasión evaluaron cerca de 1.500 muestras de juguetes, producidos en países asiáticos, pero también dentro de las
propias fronteras estadounidenses.
Y sus conclusiones muestran demasiados ejemplos de elevadas cantidades de sustancias tóxicas, que en algunos casos incluso se ha demostrado que pueden afectar al desarrollo
intelectual de los más pequeños, como es el caso del plomo. Los analistas, que emplearon una técnica basada en la fluoresencia por rayos X, hallaron este compuesto
en el 20% de las muestras; de las cuales, 3,5% superaban las 600 partes por millón (ppm) que aconseja la legislación estadounidense para las pinturas (y muy por encima de
las 40 ppm que recomienda la Academia Americana de Pediatría para los productos infantiles).
Otro 3% de las muestras contenía bromo, un 2,4% adicional mostraba trazas de cadmio, un 4,2% tenía mercurio y hasta un 20% tenía restos detectables de
arsénico. Por categorías, las pulseras, collares y otros productos de joyería infantil resultaron ser los más contaminados (cinco veces
más que el resto de muestras).
El lugar de origen del juguete tampoco fue una garantía absoluta de seguridad. El informe ha detectado, por ejemplo, plomo en un 16% de los juguetes fabricados fuera de China
(frente a un 21% en los productos ‘made in China’). En total se analizaron 17 muñecos fabricados en EEUU, y el 35% de ellos superaba los niveles permitidos de plomo.
Sólo en la última semana, la Unión Europea ha emitido 10 alertas contra juguetes de origen chino por cuestiones de seguridad: desde teléfonos
móviles de juguete cuyo timbre superaba los 90 decibelios (lo normal ronda los 40), a muñecos de plástico con elevados niveles de pftalatos o luces
nocturnas con riesgo de electrocución.
Reforzar las inspecciones
A raíz de estas conclusiones, la organización AsianInspection, que analiza sobre el terreno la calidad de los productos fabricados en países asiáticos para
más de 4.000 importadores de todo el mundo (unos 200 de ellos españoles), ha insistido en la necesidad de extremar la vigilancia de lo que se trae del gigantesco
continente.
“[En 2008] hemos llevado a cabo más de 5.000 inspecciones de juguetes y otros productos infantiles en China y otros países asiáticos”, explica su director
ejecutivo, Sebastien Breteau, “y el 38% de ellos fue rechazado por el importador”. Las cuestiones de seguridad fueron la primera causa para que los muñecos no pasasen el corte
(12%); bien porque contenían partes muy pequeñas, que se despegaban con facilidad (con el consiguiente peligro de asfixia) o por la presencia de aristas
metálicas, bordes afilados o elevados niveles de productos tóxicos.
Ambas organizaciones coinciden en asegurar que después del escándalo protagonizado por la firma juguetera Mattel el año pasado, todos los actores
(gobiernos asiáticos y occidentales, fabricantes e importadores) han reforzado la vigilancia.A pesar de lo cuál, advierten: “Sigue siendo necesario que Occidente tome
acciones concretas para animar a minoristas y mayoristas a controlar sistemáticamente a sus proveedores asiáticos, porque hoy por hoy sólo se inspecciona un
20% de los contenedores que salen de China”, denuncia Breteau.
A los consumidores (y también a sus Majestades) les recomienda que se fijen cuidadosamente antes de adquirir un juguete en que éste cuenta con el distintivo CE de
conformidad europeo, y que comprueben bien el lugar de fabricación y el nombre del importador.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) añade algunas a estas recomendaciones: adquirir juguetes adecuados para cada edad, leer las instrucciones de uso y las
advertencias de peligro, guardar la identificación del fabricante o importador en caso de que haya que reclamar, y revisar cada cierto tiempo el estado del
juguete, ya que algunos se pueden deteriorar y volverse inseguros con el uso y el tiempo.





