Las enfermedades de la piel también afectan al estado de ánimo

Las enfermedades de la piel también afectan al estado de ánimo

Algunas enfermedades mentales también producen alteraciones en la piel.
La relación entre la mente y la piel es muy estrecha, tanto que los pacientes con enfermedades dermatológicas tienen un 20% más de alteraciones psiquiátricas que el
resto de la población. Sufren depresiones, ansiedad, inseguridades, aislamiento social… La mayoría tiene episodios depresivos y valora su calidad de vida de forma negativa,
según varios estudios.

El acné, la psoriasis, la dermatitis atópica, la alopecia, el vitíligo o los angiomas son algunas de las patologías dérmicas que más afectan
psicológicamente a la población, precisamente porque “se presentan en las zonas visibles del cuerpo [la cara y las manos]”, afirma a elmundo.es Conrado Pujol, jefe de la Unidad de
Dermatología del Hospital La Fe de Valencia.

En el caso de la psoriasis, “los pacientes muestran miedo ante la posibilidad de padecerla: ¿No será psoriasis doctor?”, comenta el doctor Pujol. Esto se debe, según
explica el dermatólogo, a que se trata de una afección crónica.

A menudo, “los pacientes con psoriasis pasan por varias fases: rebeldía, negación y aceptación. Es importante que sepamos entender sus reacciones y sus estados de
ánimo para facilitarles un mecanismo de adaptación y mejorar así los resultados de su tratamiento”, argumenta Aurora Guerra, editora del primer volumen de la
trilogía Dermatología Psiquiátrica: ‘De la mente a la piel’, que aborda las principales patologías psiquiátricas y su reflejo en la piel.

La afectación psicológica depende de la edad en que surge la enfermedad y de la propia personalidad del paciente. Según el doctor Conrado Pujol, “si aparecen en la
pubertad, pueden causar personalidades solitarias e introspectivas; o agresivas y antisociales. Si aparecen en la edad adulta, podría asociarse con ansiedad, inseguridad,
depresión o insomnio”.

El acné “se asocia a depresión, ansiedad, retraimiento social incluso a ideas suicidas. Más del 10% de los jóvenes deja de salir de casa, más del 15% de los
casos influye en los estudios y el 30% tiene problemas con los compañeros”, comenta el dermatólogo. Además, se sienten acomplejados (40%), menos atractivos (cerca del 50%)
y les cuesta relacionarse con el sexo opuesto (70%).

Percepción negativa de su calidad de vida

Las alteraciones que se presentan en la cara son las que más problemas psicológicos causan. Araceli se quemó los pómulos y la barbilla a los nueve años y
desde entonces se ha sometido a numerosas intervenciones quirúgicas para suavizar sus cicatrices. “A los 18 años, no quería salir de casa. Creía que ningún
chico se fijaría en mí. Ahora, con 49 años, estoy casada y tengo un hijo”.

Varios estudios señalan, y así lo avala también un trabajo realizado por un equipo español de la Universidad de Oviedo y publicado en la revista Psicothema, que las
patologías dérmicas afectan a la calidad de vida de los pacientes, concretamente en actividades de la vida cotidiana como las labores del hogar, el cuidado personal, la
interacción social, las actividades de recreo, movilidad, sueño, descanso y trabajo.

En el caso de Araceli, no sólo le afectaba en sus relaciones personales sino también en su ambiente laboral. “Cuando empecé a trabajar me enteré de que una
compañera decía a mis espaldas que no entendía cómo podía salir de casa con esta cicatriz. Me afectó tanto que no dejé de llorar en un mes”.

Según se desprende del trabajo español, la sintomatología depresiva que subyace en estas personas deriva en reacciones emocionales alteradas, falta de energía,
aislamiento social y alteraciones en las relaciones sexuales. Concretamente, los pacientes con psoriasis y rosácea tienden a presentar ansiedad.

Cuando la enfermedad de la piel no es la causa

Pero la mente, además de recibir mensajes de la piel, también los envía. En ocasiones, las alteraciones dermatológicas no son la causa sino la consecuencia de
enfermedades mentales.

Así, por ejemplo, lo que puede parecer una dermatitis resulta finalmente la consecuencia del rascado intenso y continuo que el individuo, inconscientemente, realiza sobre una zona del
cuerpo debido a una situación de nervios. Es lo que se conoce como patomimia, un tipo de dermatitis en la que el trastorno mental es el único origen de la alteración
cutánea. “Detrás puede haber alucinaciones (creen tener bichos), esquizofrenias…”.

Otra de las patologías que derivan de un trastorno psiquiátrico y se manifiestan en la piel es la tricotilomanía, una alopecia traumática en la que el propio
individuo tira de sus cabellos con el fin de arrancarlos. “Habitualmente, el paciente acude, en primer lugar, al dermatólogo y éste puede encontrarse en un dilema
diagnóstico cuando el enfermo no es consciente de su papel en la pérdida del cabello”, aclara la doctora.

En muchos de los pacientes psiquiátricos, “la necesidad de atención psíquica se presenta a través de la piel, un órgano que somatiza con mucha facilidad”,
declara Aurora Guerra.

Para abordar estos casos lo más satisfatoriamente posible, los expertos apuestan por un trabajo conjunto. Es decir, el resultado de la terapia de, al menos, un tercio de los pacientes
que acude al dermatólogo depende en gran medida del tratamiento de los factores emocionales. Cuando el dermatólogo observe sintomatología depresiva o cualquier otro
indicativo de afectación emocional, resultará conveniente que remita al paciente a un especialista en Psicología o Psiquiatría.

LAURA TARDÓN

Leggi Anche
Scrivi un commento