La mayoría de los adolescentes desconoce la dieta mediterránea

 

El 97% de los adolescentes admite “desconocer” en qué consiste la dieta mediterránea y el 76% no desayuna en casa, según una encuesta realizada a 120 chicos y chicas
entre los 12 y 15 años de edad por profesionales sanitarios del Centro de Salud Ciudad Jardín de Almería. Los resultados se han presentado en el XXVIII Congreso
Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

Según este trabajo, que buscaba conocer hasta qué punto los medios de comunicación, que proyectan determinados estereotipos marcados por la moda, influyen en la
alimentación y los desórdenes nutricionales, el 73% de los entrevistados cambiaría su imagen corporal, las chicas perderían peso y los
chicos querrían ser delgados y con músculos.

Sin embargo, antes de consultar a un médico para mantener la linea, los adolescentes prefieren buscar una dieta en Internet o pedir consejo a un amigo. Tampoco
los padres deciden llevar estos problemas a la consulta del médico, al que sí piden asesoramiento cuando sus hijos quieren hacerse un tatuaje o un ‘piercing’.

En el caso de los varones, el deseo de ganar músculo está contraindicado hasta que no se cierran los cartílagos de crecimiento, en torno a los 18 años. No
obstante, según la doctora Rosario Jiménez, coordinadora del Grupo de Atención al Adolescente de semFYC, “una cosa es que la visita a los gimnasios deba retrasarse
y otra es que ellos busquen mejorar su masa muscular haciendo pesas en casa”.

Para la coordinadora del Grupo de Atención al Adolescente de semFYC, el concepto de dieta equilibrada debe ser explicado a los más jóvenes y éste es un reto
educativo que implica desde el profesorado hasta los padres pasando por el profesional sanitario.

Comen mal porque no saben comer bien

“Comen mal no porque se sientan invulnerables ante los perjuicios de una dieta poco equilibrada, sino porque no se les suele enseñar nada al respecto: no participan en la compra
ni en la elaboración de las comidas; comen lo que hay en casa”, afirma la doctora Jiménez.

Algo distinto ocurre con el tabaco, ya que los jóvenes no se muestran sensibles a la información sobre sus riesgos a largo plazo porque, según la experta,
“viven al día y los problemas futuros no les afectan”. “Si les hablamos de tabaco para ellos es más importante saber que les costará más
hacer deporte, que el consumo les supone un gasto mensual considerable o que les olerá el aliento; eso tendrá más influencia que hablarles de otras complicaciones
más graves asociadas al tabaco”, aseguró

Asimismo, advierte la doctora, es preciso saber “los motivos que les impulsan a fumar”. “Aunque empieza a descender, sabemos que las chicas fumaban más porque sabían que
hacerlo les quitaba el hambre y les facilitaba mantener un peso más bajo acorde con el modelo social y cultural imperante”, anotó como ejemplo.

Aun así, en el caso del tabaco, la información sigue siendo insuficiente. Para esta experta, prohibir su consumo en lugares cerrados es una medida eficaz
también en adolescentes
. “Es igualmente importante que, a través de los medios, no se les bombardee con publicidad sobre el tabaco. Los más jóvenes
toleran mal la doble moral de los adultos: eso de que alguien que fuma les diga que no prueben el tabaco o que el Estado les prohíba el consumo y al mismo tiempo, recaude dinero
de la venta de cigarrillos”, concluyó.

EUROPA PRESS

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