Para crisis, la que se avecina en los países del Tercer Mundo
7 Ottobre 2008
Estos días se habla mucho de la crisis, de si nuestros ahorros están seguros o de cómo hacer frente a nuestra hipoteca, pero ¿nos hemos parado a pensar
cómo influirá la crisis económica al Tercer Mundo? ¿Qué va a pasar con los millones de personas que dependen de la ayuda exterior?
La situación actual ya es muy preocupante para los países pobres, pero hasta las predicciones más optimistas creen que el futuro será todavía
peor. Para empezar el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, declaró en la Asamblea General de septiembre que la crisis mundial pone en peligro todo el
trabajo de Naciones Unidas, la financiación para el desarrollo, el gasto social en los países del mundo y los ocho objetivos de ‘Desarrollo del Milenio’, que 191
países acordaron conseguir para el 2015.
Detrás de este futuro desesperanzador se esconde la cruel paradoja de la nula intervención del Tercer Mundo en la provocación de los problemas que
más le afectarán en el futuro: la crisis económica y el cambio climático.
Según el último informe de Save the Children, aunque todavía no ha empezado a evidenciarse, las donaciones procedentes de cajas de ahorros y bancos pueden
verse muy amenazadas por la ‘psicosis’ que se vive en el mundo financiero. La ayuda bilateral internacional procedente de los gobiernos, que ya está autorizada y
comprometida, no va resultar especialmente afectada en 2009, pero los problemas graves vendrán en 2010 cuando haya que establecer nuevos compromisos.
Desde Save the Children explican que los países del Tercer Mundo van a ser los que más sufran las consecuencias del retroceso económico porque no disponen
de ningún mecanismo de protección y no pueden afrontar la enorme subida del precio de los alimentos. Además, la difícil o casi imposible
captación de nuevos socios pondrá el futuro de esas poblaciones todavía más negro.
Pero los problemas de los países más pobres no acaban aquí. El cambio climático ha provocado que el número de desastres naturales sea cuatro veces
mayor que en los años 70 y que 14 de los 15 llamamientos de ayuda por parte de la ONU en 2007 fueran por causas relacionadas con el nuevo orden climático.
Igualmente, las inundaciones y las altas temperaturas son responsables directas del aumento de enfermedades como la malaria, la desnutrición o la diarrea, pero
además también inciden en el deterioro de las cosechas, lo que provoca un aumento de los precios de los alimentos y numerosos conflictos violentos.
La mayoría de la población de los países subdesarrollados no habrá oído hablar del desplome de Wall Street o de los gases de efecto
invernadero. Sin embargo, serán ellos los que paguen verdaderamente el pato.
Hace algunos días el director general de la Fundación “la Caixa”, Jaime Lanaspa, dijo en un acto que el fondo que el gobierno de EEUU destinará a reflotar
el sistema financiero, unos 700.000 millones de dólares, es diez veces más de lo que se calcula que es necesario para erradicar la pobreza.
Lanaspa considera que es mucho más rentable, en términos humanos, destinar esos fondos a combatir el hambre en el mundo, que a rescatar operaciones de entidades que no han
sido “suficientemente responsables, transparentes y probablemente legítimas en su trabajo”.
España aumenta la ayuda al desarrollo a pesar de la crisis
A pesar de la complicada situación económica, Zapatero ha cumplido con su compromiso electoral y elevará la dotación presupuestaria para ayuda
oficial al desarrollo en 2009 hasta 4.351,23 millones de euros, una cifra que equivale al 0’5 % del PIB nacional.
Además, el ministro de Asuntos Exteriores. Miguel Ángel Moratinos, ha anunciado que propondrá al resto de socios europeos que destinen el 0,6 por ciento de su
Producto Interior Bruto (PIB) a ayuda al desarrollo en 2010.
El presidente del gobierno considera el aumento de esta ayuda como una “cuestión moral” y un “compromiso con la Historia” y ha anunciado que éste
será uno de los “objetivos prioritarios” para el semestre en el que asumirá la presidencia de la UE en la primera mitad de 2010. Su meta final es
conseguir el 0,7 % del PIB en 20012.




