Incluyen el pesticida tributil estaño en la lista de sustancias bajo vigilancia

 

Los más de 120 países que forman parte del Convenio de Rótterdam han acordado incluir el pesticida tributil estaño en una lista de vigilancia para el
comercio mundial, pero en las conversaciones de la pasada semana no hubo el consenso necesario para añadir a esta lista el amianto crisotilo y el pesticida endosulfán.

La reunión sirvió para recordar que los gobiernos tienen la obligación de usar los mecanismos de intercambio de información para dar a conocer sus decisiones
a nivel nacional sobre la importación y la gestión de productos químicos peligrosos.

«El comercio implica una serie de derechos y de responsabilidades, y los debates de esta semana han demostrado el compromiso sólido de muchos países hacia este
espíritu de reciprocidad», señaló Bakary Kanté, Director de la División de Legislación y Convenios Ambientales del Programa de Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), quien comparte junto a la FAO la Secretaría del Convenio de Rótterdam.

Establecido bajo el Convenio de Rótterdam, el Consentimiento Fundamentado Previo (CFP) aplicable a ciertos plaguicidas y productos químicos peligrosos objeto de comercio
internacional, promueve la transparencia y el intercambio de información sobre los riesgos potenciales para la salud humana y el medio ambiente. La denominada lista CFP contiene
en la actualidad 39 sustancias peligrosas, incluyendo todas las restantes formas de amianto.

«Los instrumentos internacionales como el Convenio de Rótterdam son herramientas para ayudar a los países en el manejo adecuado de los productos químicos, no
son un fin en sí mismos, sino el medio para conseguir un fin», aseguró James Butler, Director General Adjunto de la FAO en la apertura del segmento de alto nivel de
la reunión.

Según establece el Convenio, la exportación de productos químicos y pesticidas incluidos en la lista CFP requiere el consentimiento previo del país
importador. Ello facilita que los países en desarrollo puedan decidir sobre los productos químicos que desean recibir y excluir los que no pueden manejar de forma segura.

Los países exportadores tienen la responsabilidad de asegurar que ninguna partida abandona su territorio cuando el país importador ha decidido no aceptar el producto
químico en cuestión.

«Es evidente que el uso de productos químicos en nuestras modernas economías está aumentando hoy de forma exponencial», afirmó Achim Steiner,
Director Ejecutivo del PNUMA.

«La transición hacia una economía de tipo más ecológico-añadió- pasa por nuestra responsabilidad como sociedades, a nivel de gobiernos y
de organismos internacionales de estudiar cómo el uso de productos químicos refuerza el desarrollo y no lo debilita, y en especial por su impacto en la salud de nuestras
sociedades».

Durante la reunión en la capital italiana, muchos gobiernos expresaron su grave preocupación por no haber incluido en la lista CFP el amianto crisolito. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un comunicado recordando a los participantes que el crisolito es un elemento cancerígeno y que al menos 90 000
personas mueren al año en enfermedades asociadas al amianto, como el cáncer de pulmón y mesotelioma, un tipo de cáncer poco frecuente relacionado
directamente con el amianto.

El amianto crisotilo (también conocido como amianto serpentina, o amianto blanco, ndr) es el tipo de amianto más utilizado, y supone el 94 por ciento de la
producción mundial. Se usa mucho en los materiales de construcción, como el cemento, tuberías y planchas, y en la fabricación de productos de
fricción, juntas y papel.

Los compuestos de tributil estaño (TBT) son pesticidas usados en las pinturas antialgas en los cascos de los barcos y son tóxicos para los peces, moluscos y otros
organismos acuáticos. La Organización Marítima Internacional está en marcha para prohibir el uso de las pinturas que incluyen estos compuestos.

El endosulfán es un pesticida muy utilizado en todo el mundo, particularmente en la producción de algodón. Su uso entraña riesgos para el medio ambiente y la
salud humana, en especial en los países en desarrollo, donde no se toman las medidas de precaución adecuadas.

En la actualidad se encuentran disponibles en el mercado alrededor de 70 000 productos químicos diferentes y cada año se introducen cerca de 1 500 nuevos. Este hecho
plantea un reto significativo a los organismos responsables de controlar y manejar estas sustancias potencialmente peligrosas. Numerosos plaguicidas que han sido prohibidos o
severamente restringidos en los países industrializados siguen comercializándose y utilizándose en los países en desarrollo.

 

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