Compuestos del aceite de oliva virgen, eficaces contra un agresivo tipo de cáncer de mama
23 Dicembre 2008
Fue una «idea loca», como reconoce uno de los investigadores. Si ya se había apuntado en el laboratorio que los ingredientes del aceite de oliva tienen propiedades
antitumorales… ¿por qué no ir directamente a la tienda y probar los efectos del oro líquido que se vende al consumidor? Un equipo de investigadores
españoles acaba de confirmar que el aceite el virgen extra es capaz de inhibir una proteína presente en un subtipo de cáncer de mama.
Javier Menéndez, del Instituto Catalán de Oncología, y Antonio Segura-Carretero, de la Universidad de Granada, son los principales autores de dos trabajos que se
acaban de publicar en lad revistas «BMC Cancer» e «International Journal of Oncology» y que trataban de demostrar qué componentes del virgen extra son los
más activos contra las células cancerosas.
Para ello, utilizaron las variedades Picual y Arbequina de varias marcas comerciales disponibles en cualquier establecimiento. «Tenía que ser aceite virgen extra,
únicamente prensado y filtrado, porque si no, durante el proceso de refinado se pierden los fenoles», explica Javier Menéndez, especialista del ICO y firme defensor
de las propiedades que esconde este producto. «Tenemos una joya».
Con la mezcla obtenida, los investigadores de la Universidad de Granada sometieron al aceite a un complejo proceso químico para aislar únicamente la fracción
fenólica, es decir, los fenoles que contiene el aceite. «Estos compuestos son de la misma familia que el resveratrol o las catequinas, los famosos polifenoles con
propiedades saludables del vino y del té verde, respectivamente. La única diferencia es que la cantidad de estos compuestos en aceite de oliva virgen extra es mucho
más elevada».
Uno por uno, los investigadores del Instituto Catalán de Oncología comprobaron con líneas celulares procedentes de mujeres con cáncer de mama, qué
tipos de fenoles mostraban mayor actividad antitumoral. «No todos cumplían esta función, únicamente los polifenoles, es decir, las moléculas más
complejas, compuestas por varios fenoles, como los lignanos o los secoiridoides».
Anti-HER2
Para su sorpresa, estos componentes del aceite de oliva fueron especialmente activos contra un tipo de cáncer de mama particularmente agresivo, el llamado HER2 positivo (una
marca en la superficie de las células cancerosas que representa un factor de mal pronóstico para las mujeres). Precisamente, Menéndez y su equipo observaron que los
fenoles eran capaces de atacar directamente a esta molécula, inhibirla y degradarla, de un modo incluso superior al que se logra con los fármacos disponibles en la
actualidad contra este tipo de tumor (como trastuzumab o lapatinib).
«Observamos un 80% de inhibición del gen HER2», resume el especialista, «en algunos casos incluso en menos de cinco horas». Además, cuanto
más silenciada se encontraba esta molécula, más se reducía la tasa de proliferación de las células tumorales. De hecho, hicieron varios
experimentos para demostrar sin lugar a dudas que era ésta la vía de actuación del virgen extra. «Mediante ingeniería genética silenciamos el
gen HER2, pero en ese caso las células se mostraban insensibles al aceite. Además, si tratábamos previamente el tumor con un fármaco anti-HER2, como
lapatinib, y después con el aceite, éste tampoco funcionaba porque la proteína no estaba activa».
A pesar de que estas cifras no se hayan logrado ni siquiera con fármacos, Menéndez quiere ser aún muy cauto sobre la aplicación de sus descubrimientos a
humanos. «Las concentraciones de fenoles que empleamos, entre 10 y 100 micromolar, son suprafisiológicas, es decir, difíciles de conseguir «in vivo». Por
ahora, no hay ningún estudio que haya demostrado cuánta cantidad de fenoles es capaz de ingerir y metabolizar el ser humano sin riesgo».
Para remediarlo, miembros del equipo de Antonio Segura en Granada ya están participando en una investigación, a base de «chupitos» de aceite virgen extra, para
comprobar, mediante análisis de sangre y orina y la misma tecnología química empleada para el ensayo, cómo se metabolizan estos compuestos. «De momento
estamos viendo que se degradan muy rápido, por lo que a nivel terapéutico tendríamos que hablar de cantidades muy elevadas para que sean eficaces»,
señala.
«Lo que sí podemos decir ya es que el aceite es una fuente natural de compuestos antitumorales, consumido con seguridad por el ser humano desde hace tiempo. Lo que
habrá que conseguir es concentrarlos de alguna manera para que estos beneficios puedan estar disponibles, por ejemplo, en forma de cápsulas».
Otro hecho que sorprendió a los investigadores, como apunta Menéndez, es que «estos compuestos son los que dan el sabor amargo, picante o astringente
característico de cada uno los aceites de oliva virgen extra. Cuando saboreemos un aceite, a partir de ahora debemos pensar que estamos ingiriendo una cierta cantidad de
moléculas antitumorales».
Aunque estos resultados sólo se han comprobado a nivel celular en el laboratorio, los ensayos en animales ya se han puesto en marcha con la ayuda de la Universidad Miguel
Hernández, en Alicante, y los primeros resultados son también positivos, según adelanta Javier Menéndez.
María Valerio





