Comer mal aumenta el riesgo de infarto

 

Un nuevo estudio confirma lo que los expertos no se cansan de repetir: comer sano es fundamental para mantener el corazón en forma. Para los todavía incrédulos, este
nuevo trabajo trae datos aplastantes: abusar de frituras y aperitivos salados incrementa un 35% las posibilidades de padecer un ataque al corazón, mientras que consumir
frecuentemente frutas y verduras contribuye a mantener alejados los infartos.

Este trabajo, que se publica en el último número de la revista ‘Circulation’ -una de las publicaciones de la Asociación Americana del Corazón- ha analizado
la asociación entre los hábitos alimenticios y la incidencia de infartos de miocardio en 52 países. Sus resultados muestran que la dieta es un factor de riesgo
cardiovascular clave en todo el mundo.

“Los efectos protectores de las frutas y verduras y los daños de las frituras y las carnes se habían descrito ya en muchos estudios realizados en
poblaciones occidentales […] Nuestro estudio hace extensivos esos hallazgos e indica que esas mismas asociaciones existen en las diferentes regiones del planeta”, explican los
investigadores en su trabajo.

Para llevar a cabo su investigación, estos científicos partieron del estudio INTERHEART, un análisis internacional que documenta la asociación de distintos
factores de riesgo con las posibilidades de padecer un ataque al corazón.

Después de realizar una criba, estudiaron el caso de 5.761 pacientes que habían sufrido un infarto de miocardio y habían sido atendidos en distintos centros
hospitalarios y compararon su estado con el de 10.646 personas que no presentaban ninguna enfermedad cardiovascular.

A través de un cuestionario, los investigadores analizaron, entre otras variables, los hábitos y las preferencias dietéticas de cada participante.

Establecieron una escala de ‘riesgo dietético’ detallando los alimentos relacionados con un mayor riesgo cardiovascular y, en función de los productos consumidos,
identificaron tres patrones alimenticios: el ‘oriental’ (rico en tofu y otros productos derivados de la soja), el ‘occidental’ (los fritos, carnes y
aperitivos salados eran abundantes) y el denominado ‘prudente’ (consumo habitual de frutas y verduras).

Los riesgos de comer mal

Los resultados de su análisis mostraron que consumir una alimentación poco saludable influye considerablemente en las posibilidades de sufrir un ataque al corazón
en todo el mundo.

Un análisis más detallado de los datos mostró que un consumo muy elevado del patrón de ‘dieta occidental’ se asociaba con un aumento del 35% en el riesgo de
padecer un ataque al corazón. La ingesta habitual de productos de la dieta prudente se relacionaba en el trabajo, sin embargo, con una reducción del 30% de ese mismo
riesgo.

Por su parte, los investigadores no encontraron ninguna asociación entre la dieta oriental y las posibilidades de sufrir un infarto. Según sus datos,
mientras que el efecto de algunos productos era protector, el de otros (como el alto contenido el sodio de las salsas de soja), resultaba dañino, por lo que ambos se
neutralizaban.

“Nuestro trabajo sugiere que aumentar el consumo de frutas y verduras y reducir la ingesta de frituras [probablemente debido al tipo de grasa empleada para freír] y aperitivos
salados podría reducir muy probablemente el riesgo de infarto agudo de miocardio en todas las regiones del mundo”, señalan los autores, que han trabajado bajo la
coordinación de Romania Iqbal, del Instituto de Investigación de Salud de Ontario (Canadá).

“Las recomendaciones de nutrición para prevenir ataques al corazón deberían promover un mayor consumo de la ‘dieta prudente’ a escala global”,
concluyen.

Con todo, los investigadores reconocen que su trabajo tiene importantes limitaciones, como el hecho haber analizado los hábitos alimenticios de los participantes que
habían sufrido un infarto tiempo después del ataque, ya que estos podrían haber cambiado sus costumbres dietéticas en ese periodo.

CRISTINA G. LUCIO

Leggi Anche
Scrivi un commento