La boca se defiende frente al virus del sida

 

Aunque hasta ahora se sabía que la transmisión del sida mediante sexo oral era expepcional, no se conocía con exactitud la explicación a este
fenómeno. Un nuevo estudio acaba de descubrir que algunas de las sustancias que constituyen la barrera de la mucosa oral, tienen actividad frente a este virus. Esto podría
ayudar a establecer estrategias preventivas para evitar el contagio de ésta y otras enfermedades infecciosas.

Desde hace tiempo se conoce que el riesgo de transmisión de la infección VIH tras practicar el sexo oral es sustancialmente menor que después de mantener relaciones
por vía vaginal o rectal. Un hecho que sugiere que alguna característica de la mucosa que recubre la cavidad bucal podría convertirle en una barrera adecuada para
evitar el contagio.

La capacidad defensiva de la mucosa oral es muy grande. En la boca viven numerosas bacterias que podrían pasar a la sangre a través de heridas producidas por ejemplo por
los alimentos, o por mordeduras accidentales. Además a través de la comida o la bebida, o al meternos cosas en la boca, entramos en contacto con gérmenes que
también podrían enfermarnos. Sin embargo, esto es excepcional, gracias a diversas sustancias producidas por la mucosa que y que actúan como una importante barrera
defensiva. Las bacterias propias se comportan como «estimuladores» de la defensa, de modo que su presencia es positiva puesto que cuando la agresión es importante
están preparadas para la lucha.

Un grupo de investigadores americanos de la Universidad de Cleveland ha demostrado que las defensas naturales de la boca (unas proteínas llamadas «defensinas») tienen
actividad frente al virus del sida. Además cuando el microorganismo entra en contacto con la mucosa oral se estimula aún más la producción de estas
sustancias, que actúan mediante la unión a las partículas virales, evitando que éstas pasen a la sangre y se distribuyan por el organismo.

El descubrimiento de que estas proteínas tienen la capacidad de evitar que el virus se multiplique, sirve para entender en parte porqué el sexo oral es una causa
excepcional (aunque no imposible) de transmisión de la infección. Pero además, según los autores del estudio, publicado en la revista «AIDS»,
tiene otras utilidades: estas proteínas podrían utilizarse para explotar estrategias de protección frente a la transmisión del sida o para el control de
otras infecciones. Por ejemplo si se pudieran cubrir los catéteres, las sondas o los implantes con estas defensinas se podrían evitar que se infectaran, lo que
ayudaría a evitar infecciones a veces muy difíciles de tratar.

Saber que el organismo se «defiende» del virus de forma natural no es una disculpa para correr riesgos. Las relaciones sexuales sin protección exponen a los
individuos a una enfermedad grave, por lo que aunque el riesgo sea pequeño éste puede reducirse todavía más utilizando los preservativos, por lo que la
indicación sigue estando vigente. Algo que ha recordado recientemente Ana Pastor, ministra de Sanidad y Consumo en respuesta a la campaña organizada por el Consejo de la
Juventud de España donde utilizaba el lema «Practica sexo oral» para animar a los jóvenes a que hablen y se comuniquen con sus parejas.

 

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