El peligro del pretzel

By Redazione

 

George W. Bush ya descubrió, hace siete años, el peligro de los pretzel. El entonces presidente se atragantó con esa galleta retorcida, mientras seguía un
partido de fútbol en televisión, e incluso se desmayó y se golpeó la cara hasta que el leal perro Barney – más fiel que el servicio secreto –
acudió en su ayuda.

Aunque de forma menos dramática, la Comisión Europea descubre ahora que el pretzel – o su versión alemana, la original, de Baviera, es decir, básicamente, un
pan muy salado – no es tan saludable como a los panaderos germanos les gustaría presentarlo. El pretzel y otros productos similares tienen un nivel de sal alto, que, según
la Comisión, debe impedir que sean etiquetados como dietéticos o beneficiosos para la salud, según los análisis de los funcionarios encargados de las catas
de panes en Bruselas – sus extensas competencias siempre albergan sorpresas. Los panes alemanes, muy elaborados, podrían tener que quitar anuncios como «rico en
fibra», «bajo en materias grasas» o «bajo en sal».

Los panaderos de Alemania han montado en cólera por lo que consideran una campaña contra sus productos tradicionales, entre los más salados de Europa. Y sus
protestas han provocado hoy un anuncio solemne de la Comisión. «No atacamos el pan alemán», dijo Nina Papadoulaki, la portavoz de Sanidad, en un tono tan
ceremonioso que desató alguna risa en la sala de prensa. La griega insistió en que se trata sólo de «informar» a los consumidores y no de «regular
el nivel de sal».

Sin embargo, lo cierto es que la Comisión negocia ahora con los bávaros el máximo de sal aceptable para vender sus productos como saludables. Aunque la Autoridad
Europea de Seguridad Alimentaria recomienda, para productos «saludables», un tope del 1,2% en la harina, los alemanes ya han conseguido que se acepte el 1,5%.

Un experto alimenticio explica que, desde que se aprobó la reglamentación sobre etiquetado en 2006, la Comisión intenta precisar su aplicación, con estudios
sobre los datos de los Estados miembros y la organización de catas de panes. Los españoles también han sido sometidos a exámenes, pero no se han encontrado
casos relevantes por exceso de sal. De hecho, el pan español es, de media, el menos salado de la UE.

María Ramírez desde Bruselas

 

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