Primer caso en Hong-Kong dispara la alarma por leche en polvo envenenada

Primer caso en Hong-Kong dispara la alarma por leche en polvo envenenada

 

Además, el Ministerio de Salud indicó que unos 13.000 bebés han sido hospitalizados en China, tras tomar la leche adulterada con melamina, que hasta ahora ha dejado
cuatro bebés muertos.

En unos 104 casos, los bebés mostraron síntomas graves según el Ministerio, y 1.579 infantes fueron curados
y dejaron el hospital. 

Una niña de tres años que tuvo que ser tratada de cálculos renales este sábado, se convirtió en el primer caso fuera
de China continental ya que, aunque la ex colonia británica fue devuelta a Pekín en 1997, funciona como un territorio extranjero a
efectos fronterizos y su nivel sanitario es el de un país desarrollado.

El pánico, además, crece en la saneada Hong Kong al saberse que otra de las firmas implicadas, Mengniu, era el suministrador de leche del
parque Disneyland ubicado en la ex colonia, aunque por el momento no se han detectado componentes tóxicos en sus partidas.

En total, 22 empresas, entre ellas las más importantes de China, como Yili (principal suministrador de los pasados Juegos Olímpicos), Mengniu,
Sanlu, Guangming (Bright Dairy), Suokang (Suncare) y Yashili, están implicadas en la adulteración de leche con melamina, un compuesto cristalino utilizado en la
fabricación de resinas sintéticas no apto para el consumo humano, que engaña a los detectores de proteínas y que produce cálculos renales en los
niños.

Además, después de que las autoridades de Singapur detectaron melamina en la leche de fresa de la holandesa Dutch Lady (Friesland Foods) que se
produce en la planta china de Tianjin, el producto fue retirado en Hong Kong y Macao. 

Incluso los salones de belleza de Hong Kong han sido instados de informar a los clientes del origen de cualquier cosmético o tratamiento con
lácteos, como los populares baños de leche.

Pánico en otros países

El escándalo ha disparado la alarma en los países que importan leche china, como Japón, donde las firmas Marudai Food, cliente de Yili, y
Nissin Foods, retiraron ayer algunos de sus productos; mientras que Malasia, Birmania, Tanzania, Brunei y Gabón han prohibido la venta de leche producida en el gigante
asiático.

Entretanto, los casos de niños con cálculos renales por ingesta de leche adulterada siguen aumentando, a pesar de que Pekín mantiene
invariable la cifra de cuatro muertos y 6.244 afectados desde el pasado miércoles. 

Las autoridades de la provincia norteña de Hebei revelaron hoy que desde ese día, el número de niños enfermos en su
jurisdicción se ha cuadruplicado y que el viernes eran ya 5.770 los casos conocidos, con lo que la cifra nacional superaría los 10.000.

El subdirector de Sanidad de Hebei, Gao Chunqiu, informó que calculan que al menos 160.000 bebés de la provincia han consumido leche
adulterada de Sanlu, según la agencia oficial de noticias ‘China News Service’.

En medio de este nuevo escándalo sanitario que crispa a las familias chinas, el primer ministro, Wen Jiabao, señaló en una emisión
televisiva que su prioridad ahora es la seguridad alimentaria. 

Con el fin de lavar la imagen de las masivas exportaciones ‘made in China’, protagonistas en el último año de numerosas intoxicaciones en el
extranjero, el Ggobierno está retirando los productos adulterados, pagando gastos médicos y ha anunciado castigos para los culpables.

Hasta ahora, 46 sospechosos han sido arrestados, entre ellos la presidenta de Sanlu, Tian Wenhua. 

A pesar de esta respuesta, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió investigar si hubo encubrimiento, ya que la firma neozelandesa
Fonterra, propietaria de un 43 por ciento de Sanlu, informó del problema a las autoridades chinas a principios de agosto, en vísperas de los Juegos de Pekín, y el
escándalo se destapó solo la semana pasada.

Sin embargo, la Cancillería china sostiene que supo del problema a través del gobierno neozelandés el 9 de septiembre, por lo que los
observadores creen que Pekín ocultó el escándalo por los Juegos Olímpicos. 

Común y corriente

Mezclar melamina -químico industrial que agregan a la leche para que parezca que tiene más proteínas- con leche es una práctica habitual en China, según fuentes del sector citadas hoy por el ‘South China Morning Post’.

Ex propietarios de empresas de productos lácteos revelaron que aparte de melamina, los productores añaden saborizante artificial, agua, agua
oxigenada, proteínas en polvo, suero, antibióticos e incluso aceite industrial.

El consumo de lácteos empezó a promoverse hace ocho años en China, y desde entonces ha crecido hasta los 19 millones de toneladas de
producción en el primer semestre del año. 

La capacidad de las empresas lácteas con apoyo estatal es insuficiente para la demanda, por lo que las prácticas fraudulentas, sobre todo de los
intermediarios que compran a los granjeros, son habituales y los controles de calidad, corruptos, con buena parte de los 14,3 millones de vacas chinas aquejadas de enfermedades.

En esta cadena de despropósitos y fraudes, los más afectados están siendo los 2 millones de granjeros del país, ya que no
están vendiendo su producto a las plantas afectadas, cuya producción ha sido suspendida por las autoridades.

 

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