Los canales británicos se lanzan a producir energía renovable

 

Entre las ofertas turísticas disponibles a quien ponga el pie en Inglaterra se encuentran los paseos por sus encantadores canales. De hecho, constituyen una opción
atractiva incluso para los británicos, que gustan de pasarse una semanita de vacaciones navegando, o practicar la pesca, el senderismo o el ciclismo a lo largo de sus riberas.
Ahora sus gestores le han descubierto una nueva utilidad: producir electricidad para 45.000 hogares mediante la instalación de molinos eólicos y mini-presas
hidroeléctricas.

La red de canales y vías de aguas británica tiene casi 4.000 kilómetros de extensión. Su origen se remonta a la era romana, pero su uso preferente como medio
de comunicación despegó en la Edad Media, y resultó decisiva para el desarrollo de la rubia Albión. Durante la Revolución Industrial, las rutas
fluviales aseguraron el transporte de las personas, el carbón, el mineral de hierro y otras mercancías. Más tarde, la llegada del ferrocarril primero, y del coche
después, le quitó protagonismo y cayó en desuso. Del olvido solo la salvó su reconversión en infraestructura de turismo fluvial.

En los próximos cinco años, leo en la prensa británica, la compañía gestora «British Waterways» invertirá 150 millones de libras
esterlinas (cerca de 190 millones de euros) en la construcción de 50 turbinas eólicas y un número no determinado de pequeñas presas. De tal modo
dispondrá de una capacidad instalada de 100 megavatios (MW), diez veces más electricidad de la que consume la red de canales, ahorrando con ello la emisión de
100.000 toneladas anuales de CO2. Curándose en salud, las autoridades consultarán a las poblaciones aledañas sobre el emplazamiento de los aerogeneradores.

«Este es un ejemplo real de cómo una entidad pública utiliza sus terrenos de manera innovadora para generar un ingreso adicional y avanzar hacia un futuro más
sostenible», se ufana Robin Evans, el principal ejecutivo de ‘British Waterways’. Esta compañía pública prevé obtener un millón de libras
esterlinas anuales (1.250.000 euros) con la venta de la electricidad, que destinará al mantenimiento de su patrimonio histórico.

En rigor, se trata de un emprendimiento en asociación con la compañía privada «Partnerships for Renewables». Este grupo tiene en mente proyectos
similares centrados en la explotación del potencial energético de terrenos gestionados por las universidades, la Sanidad británica y otros organismos oficiales.
Afirma dicha fuente que el sector público cuenta con una capacidad potencial de 3.000 MW de energía verde, suficiente para atender las necesidades de 1.400.000 hogares.
Para los próximos ocho años la empresa se ha fijado la meta de abastecer a 230.000 familias del Reino Unido.

Los ecologistas, de parabienes. Así lo manifestó el portavoz de «Amigos de la Tierra»: «Estamos encantados de que «British Waterways» se
enfrente al cambio climático generando su propia energía, segura, limpia y renovable, y a la vez reduciendo la factura de combustible. Proyectos de energía
renovable a escala comunitaria de este tipo tienen un gran papel que cumplir en la reducción de nuestra dependencia de los combustibles fósiles y en ayudar a Gran
Bretaña a desarrollar un economía baja en carbono».

La iniciativa se inscribe en el objetivo fijado para el año 2015 por el gobierno británico, de generar a partir de fuentes renovables el 15 por ciento de la electricidad
producida en el país. Tan loable objetivo, cabe señalar, va de la mano de una decidida apuesta por el carbón y la energía nuclear. Lo que se dice poner los
huevos en distintas canastas.

Pablo Francescutti

 

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