Esto no es una guía para invertir tus ahorros en 2009

By Redazione

 

Desconfianza, pánico, volatilidad, falta de liquidez… Éstas son las palabras que más se han repetido en las crónicas económicas del año que
dejamos atrás. Pero sobre todo ha habido miedo, mucho miedo. El pánico reinante ha hecho que las previsiones realizadas a principios de 2008 se hayan
quedado, doce meses después, en papel mojado. Nadie ha dado una.

Los periódicos y revistas especializadas se llenan ahora de páginas de recomendaciones sobre dónde meter tu dinero. Visto el éxito de las previsiones del
ejercicio anterior, ¿podemos creernos lo que nos cuentan los analistas? Lo que aquí sigue es un recordatorio de cómo ha ido el año en los diferentes
productos de inversión; de lo que pronosticaban esos expertos y de lo que ha pasado en realidad. De cara a 2009, tú decides lo que quieres hacer con tus ahorros.

La Bolsa o la vida

Desde que en 2003 arrancó la tendencia alcista de los mercados, la Bolsa acumuló ganancias ininterrumpidas durante cinco ejercicios. Hasta que hizo crac.
La quiebra de Lehman Brothers marcó un antes y un después en la economía mundial, pero sobre todo dejó su huella en el parqué. La semana siguiente a
la quiebra, el Ibex 35 (el índice de referencia en España) registró la bajada y la subida más acusadas de su historia. Los inversores se lanzaron a
buscar el dinero a la única parte donde lo daban rápido: la Bolsa
(los bancos estaban cerrados a cal y canto).

La quiebra de Lehman Brothers marcó un antes y un después en la economía mundial, pero sobre todo dejó su huella en la Bolsa

Pero, hoy por hoy, la abundancia de liquidez se ha convertido en historia y el número de operaciones de compra-venta que se cruzan a diario cada vez es
más ridículo. El miedo a que quiebren más ‘intocables’, o a que nos engañen más villanos como Madoff, asusta a cualquiera. Las malas recomendaciones
se han cargado la credibilidad de las empresas a las que se paga por un asesoramiento fiable: las agencias de calificación de riesgo, y la de los servicios de análisis de
los grandes bancos. Un ejemplo: días antes de la bancarrota de Lehman, ninguno de los analistas de UBS, Credit Suise, Citi, Deustche o JP Morgan recomendaban vender la
acción del banco de inversión
. Visto el poco tino que han demostrado tener, ¿qué nos creemos de cara a 2009?

Los analistas recomiendan (y mucho) invertir en Bolsa. Eso sí, se trata de una aventura no apta para cardíacos. “Si se tiene sangre fría y se es
capaz de apartar el miedo, lo mejor es invertir en Bolsa, porque las acciones están a precio de ganga”, asegura Manuel Romera, director del sector financiero del IE Business
School. Eso sí, el economista Fernando Ballabriga advierte de que las inversiones bursátiles deben mantenerse “a largo plazo, entre cinco y siete años”, porque no
se descarta que el parqué pueda volver a registrar bajadas en 2009.

La montaña rusa del oro negro

Otros que en 2008 se han pegado el batacazo han sido aquellos que confiaron en el llamado “oro negro”. “El precio del petróleo alcanzará los 200 dólares por barril
de Brent en dos años”, decía hace tan sólo unos meses un informe del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs. Lo cierto es que sólo se han
cumplido ocho meses de esa previsión, pero todos los que le hicieron eco en mayo y junio (cuando el crudo superaba los 120 dólares), ahora, que apenas roza los 40
dólares, no aventuran estos máximos ni locos.

Los expertos no han dado ni una con el petróleo. Cuando decían que iba a bajar, subió, y cuando aseguraban que subiría, bajó

No fueron los únicos que erraron. A finales de 2007, cuando el oro negro rozaba los 100 dólares, un economista de Citi predijo que en los seis primeros meses de 2008 se
esperaba “una caída hasta los 75 dólares”. Sin embargo, el petróleo tocó su techo en julio, al alcanzar los 146 dólares/barril.

Las previsiones para el año en el que entramos no aconsejan invertir en petróleo. Según un informe de Merril Lynch, el precio se mantendrá alrededor de los
50 dólares. Visto lo visto, ¿chi lo sá?

Las divisas locas

Haber ganado o perdido en divisas. Ambas opciones son posibles según con qué moneda hayas jugado. 2008 parecía ser el año del euro frente al
dólar.
Cuando la crisis no era tan gorda, los europeos se lanzaron a viajar hacia Estados Unidos con un único objetivo: arrasar con las tiendas de la Gran
Manzana. En mayo, por un euro conseguías ni más ni menos que 1,60 dólares. Ahora, aunque las tornas no han cambiado, un euro equivale a 1,42 dólares
(aquí los analistas no han errado mucho, ya que vaticinaban un cambio de 1,38 dólares).

De cara al futuro, se recomienda invertir en la divisa estadounidense. La creencia generalizada de que EEUU saldrá antes de la crisis que el continente europeo
hará que su moneda gane valor,
recuerda José Carlos Díez, de Intermoney. Esto se conseguirá, explica Díez, porque los inversores que huyeron
de allí volverán a casa a meter su dinero en empresas nacionales.

Aunque a principios de año casi no se mencionaba la libra esterlina, se ha convertido en la protagonista inesperada del cierre del ejercicio. Está en mínimos
históricos frente al euro y se acerca, pasito a pasito, hacia la paridad. La fuerte recesión hacia la que parece abocado Reino Unido ha provocado que la moneda del
‘God save the Queen’ tenga menos adeptos que nunca.
Pero, ¿cuánto durará esta previsión?

El ladrillo se rompe

El estallido de la burbuja inmobiliaria ha hecho caer el mito de que el precio de las viviendas nunca baja, y hoy, ésta no parece ser la mejor opción para colocar los
ahorros. “El mercado inmobiliario está todavía en plena caída, por lo que es mejor esperar un tiempo. Quizás a finales de 2009 haya mejores
oportunidades
“, afirma Romera.

Algunos de los escarmentados con las caídas en picado de las inversiones en ladrillo y los vaivenes de la Bolsa se conforman ahora con no perder poder adquisitivo, o con que el
Estado les guarde (y asegure) su dinero, aunque sea con una rentabilidad ínfima. La tormenta financiera ha provocado un trasvase de recursos muy importante
hacia los depósitos bancarios y la deuda pública, por el grado de seguridad que ofrecen; e incluso hacia el oro.

En busca de la seguridad perdida

Los depósitos bancarios vuelven a hacerse cargo de los ahorros de los españoles, una vez garantizados 100.000 euros por cuenta y titular por parte del Estado. La
remuneración de estos productos, que oscila entre el 4,5% y el 10%, es el gancho utilizado por las entidades financieras para obtener liquidez con los recursos
de los particulares. El consumidor, por su parte, saca provecho de una retribución más elevada de la que lograría por tener inmovilizado su dinero en una cuenta
corriente o en una libreta de ahorro al uso. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y conviene analizar minuciosamente la letra pequeña.

Los ahorradores anteponen seguridad a rentabilidad, y optan por los depósitos bancarios, el oro y la deuda pública

El plazo de duración de estos depósitos oscila entre un mes y un año; y es muy importante conocer la penalización que impone la entidad si el cliente
retira la imposición antes del periodo pactado
. Algunos bancos garantizan el reintegro de las cantidades depositadas en cualquier momento sin cargo alguno, pero otros
manejan una comisión por cancelación anticipada. Además, para formalizar el depósito, hay entidades que exigen al consumidor cierto grado de
vinculación (domiciliación de la nómina o recibos, emisión de una tarjeta de crédito, contratación de un plan de pensiones…); otros, limitan
el producto a nuevos clientes.

Pero el recorte de los tipos de interés y las inyecciones de capital del Tesoro, harán que bancos y cajas tengan menos necesidad de captar dinero de los ahorradores, y que
reduzcan las rentabilidades que ofrecen sus depósitos. Según los expertos, la tendencia es que la rebaja sea de un punto, y no mucho más, y se haga lentamente. Por
si acaso, ya hay quien apela a la solidaridad o a los regalos “de alta gama” para atraer nuevos clientes. Es cuestión de echar números y resolver si compensa su
contratación.

La deuda se ‘pavonea’

El escenario de crisis e incertidumbre también ha renovado el interés por la deuda pública. Letras, Bonos y Obligaciones —olvidados en las épocas de
esplendor bursátil— exhiben como nunca su condición de valor refugio por excelencia. Una seguridad ligada al hecho de que el emisor de estos activos
es el Estado, que en el caso español cuenta con la máxima calificación (triple A), y a la garantía de que el pago de intereses y la amortización de
los activos están asegurados por ley.

En general, la emisión de deuda pública es un medio utilizado por el Gobierno para obtener recursos financieros y acometer diversos proyectos. Precisamente ahora,
servirán para sufragar el plan de auxilio aprobado para ayudar a la banca.

Un inversor particular puede adquirir deuda del país de forma directa a través de la web del Tesoro, o acudiendo a una de
las 22 sucursales del Banco de España. Actualmente, las Letras se emiten a 6, 12 y 18 meses; los Bonos a 3 y 5 años; y las Obligaciones a 10, 15 y 30 años.

En la última subasta, las Letras a 3 meses ofertaron un tipo del 2,55%; a 6 meses, del 2,16%; a un año, del 2,19%; y a 18 meses, del 3,9%. Los Bonos, por su parte, se
emitieron a un interés del 2,93% (a 3 años); y del 3,31% (a 5 años). Mientras que las Obligaciones a 10 años se colocaron al 3,95%; y a 30 años, al
4,18%.

Estas rentabilidades no resultan muy atractivas, y los expertos indican que las nuevas subastas se colocarán con intereses aún más bajos, debido a
la reciente rebaja de los tipos de interés y a la mayor necesidad de financiación estatal. Aunque todavía no hemos llegado a la situación extrema de Estados Unidos, cuyas últimas
emisiones de deuda pública ofrecían una remuneración del 0,005%, o sea, prácticamente nada. Los expertos, sin embargo, no se atreven a asegurar que
aquí no pueda pasar en los próximos meses. “Comprando deuda al 0% no ganas nada, pero te aseguras que tu dinero no va a mermar”, explica Romera.

La fortaleza de ‘el dorado’

Otra alternativa para los más conservadores es el oro, que este año ha estado a punto de morir de éxito. El pasado octubre (en la época
‘post Lehman’), los pequeños ahorradores se lanzaron en masa a comprar lingotes de oro. Los
analistas afirman que el metal precioso es uno de los mejores valores refugio en épocas de incertidumbre y crisis. Sin embargo, durante esos días el precio del oro
bajó de 913 dólares a 850 dólares la onza.
¿Por qué? La facilidad de convertir el oro en dinero líquido ha hecho que la gente invierta
en él con expectativas de salir pronto.

Y en 2009, ¿qué? Según los analistas, podemos estar delante de un valor estrella. La fiebre del oro vuelve de verdad, dicen. Un informe de Citi
anuncia que el oro podría llegar a los 2.000 dólares por onza como consecuencia de las medidas extremas que están tomando los Gobiernos. Tanto si funcionan como si
no, el oro se va a disparar, aseguran. ¿Nos lo creemos?

Lo que está claro es que este año los expertos no quieren pillarse los dedos. “Cuando la incertidumbre lo inunda todo, es difícil saber dónde invertir”,
sentencia Ballabriga. Por eso no descarta que haya quien recupere las tradiciones más antiguas y vuelva a guardar su dinero bajo el colchón. En Estados Unidos se ha
disparado la venta de cajas fuertes. Para muestra, un botón.

  • Información sobre los mejores depósitos en TuCapital.es, o Depositos.com.
  • Si quieres saber más sobre deuda pública, consulta la web del Tesoro.
  • En labolsa.com te enseñan las mejores opciones para invertir en renta variable.
  • Los periodistas del Financial Times sí que se atreven a hacer sus predicciones.
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